LOUIS ROEDERER

Durante los años 1920, el nuevo heredero de la Casa Louis Roederer, Léon Olry Roederer, desea crear un vino muy equilibrado, una armonía constante y delicada de varias añadas, la promesa de una calidad irreprochable. Así comienza a perfilar el futuro Brut Premier. Este gran ensamblaje contribuirá al renacimiento de la Casa.

Tras su fallecimiento, a partir de 1933, su esposa Camille dirige la Casa con un temperamento brillante y una energía extraordinaria, hasta alcanzar un éxito absoluto. Amante de las carreras de caballos, propietaria de una de las cuadras más famosas del mundo, también es un hábil mecenas, que restablece elegantemente la dimensión festiva y el placer del champagne. Así, Camille Olry Roederer multiplica las recepciones en el palacete familiar de Reims. Estas veladas marcarán la historia de la Casa y sumarán a la degustación del champagne a una nueva generación de aficionados.

 

Enólogo, ingeniero agrónomo, su nieto, Jean-Claude Rouzaud velará, a su turno, por la integridad de la finca. Emprenderá un trabajo inspirado en la concentración parcelaria del viñedo. Trabajando con pasión en la esencia misma del oficio, cultiva más que nunca la exigencia inventiva que contribuye a la personalidad de la Casa.

 

 

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