VENUS LA UNIVERSAL

Recuerdo cada añada en la viña desde que empezamos a conrear la tierra en ecológico.

Los problemas de desequilibrios que se habían escondido detrás de los métodos convencionales se manifestaban ante nosotros como si se tratara de una desfilada. Año tras año afloraban los puntos débiles de nuestro viñedo para recordarnos que no lo estábamos haciendo bien.

Se me eriza la piel si pienso en los kilos de uva que he perdido por el camino, pero cuando paseo por la viña y veo, olfateo, siento, toco, degusto y escucho el equilibrio en vías de restauración se pasan dolor de cabeza.

Porqué el equilibrio se aprehende con los seis sentidos.

Y mientras dure esta restauración del equilibrio natural, esta búsqueda de las leyes orgánicas, iremos sumando amigos, ideas, experiencias, “malas hierbas”, sonidos, caminos, pasiones, olores…, y nos enriqueceremos de sensaciones que intentaremos transmitir a través de nuestros vinos: Venus y Dido.

Porque un día podáis escuchar el vuelo de los estorninos, oler la uva de garnacha madura, sentir la textura de los granitos de arena y, cerrando los ojos, podáis trasladaros a este rincón del Montsant a través de una copa de vino.

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